Han quedado muchos retazos, hilos sueltos y telas muy fruncidas a la fuerza para tratar de reparar lo que se rasgó. Aún se siente raro, es irreconocible la extraña situación de colocar una sonrisa congelada en el rostro cuando siente que el pecho no es el mismo, cuando pesa debido a los parches, debido a las hincadas.
Son muchas sensaciones. Mucho dolores, muchas ganas de cambiar lo que no puede, muchas ganas de ahorrarse ojos hinchados por las mañanas. Y se descubre a ella misma luchando desenfrenadamente por respirar sin molestias, por curvar hacia arriba los labios de manera sincera, por ser feliz de verdad. Realmente se ahoga en nostalgia y cuando tratar de salir, nadar con todas sus fuerzas se da cuenta que nunca aprendió a nadar, pero como sea, como diablos sea, saldrá y tomará aire una vez más, porque no puede pararse su reloj ahora, tiene muchas historias por imaginar. Flotará y flotará entre olas confusas y sábanas a ratos hechas de paz. Llegará el momento en que abandone su cuerpo a la deriva, a su buena suerte. Suerte de los buenos que no saben odiar. Y caerá y caerá pero hacia arriba en nubes de algodón que la recojan y le sonrían. Le contarán que es imposible perderla, que no se romperá nunca, que está fuera del alcance de las cosas complicadas. Que no está mal que hayan cosas que no entienda. Mientras sus pensamientos sigan llenos de plumas y su mente de luciérnagas tendrá sonrisas sinceras de sobra. Continuará su camino callada y escandalosa, calmada y agresiva. Seguirá siendo transparente pero también enigmática. Y por más que los recuerdos la amenacen podrá librar todos esas batallas.
Aún ahora se pone la mano al pecho,respira y se calma. Hay cosas que no entiende, personas cuyo recuerdo se opaca. Esta vez no debe tirar de la capa de ningún caballero. Que se guarde la curiosidad para mañana. He venido a decirle que mañana tal vez no tenga que cuidarse, que podrá volver a jugar. Tendrá el pecho ligero, sin parches ni puntadas.
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